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La catarata ya no espera: Cirugía cada vez más precoz

Los especialistas de Miranza Santander explican que la implantación de una lente intraocular que sustituye al cristalino envejecido permite no solo corregir la presbicia o “vista cansada”, sino también tratar las cataratas. Esta patología, que durante años fue muy limitante en la vejez, ha dejado de serlo gracias a los excelentes resultados de esta intervención, cada vez más frecuente a edades más tempranas.

Jueves, 26 de diciembre 2025

Antes de someterse a una cirugía de cataratas, es normal que surjan preguntas: ¿cuándo es el mejor momento para operarse?, ¿en qué consiste la intervención?, ¿existen riesgos? Los especialistas de Miranza Santander, referentes en oftalmología, resuelven las dudas más frecuentes para que los pacientes afronten la cirugía con total confianza.

Avances en la cirugía de cataratas

Las cataratas suelen manifestarse a partir de los 55-65 años como consecuencia del envejecimiento natural del ojo, en concreto del cristalino, la lente que permite un correcto enfoque de la visión. A medida que este pierde transparencia, es habitual experimentar una disminución progresiva de la agudeza visual, mayor sensibilidad a la luz, visión borrosa o doble, así como una menor percepción de los colores.

Tal y como señalan los especialistas, muchos pacientes se adaptan de forma progresiva a esta pérdida visual sin ser plenamente conscientes de ella, y no es hasta después de la intervención quirúrgica cuando perciben de manera clara la recuperación de una buena calidad de visión.

Tradicionalmente, la cirugía de cataratas se realizaba en edades avanzadas, cuando la opacidad del cristalino era lo suficientemente severa y la pérdida de visión interfería de manera significativa en la calidad de vida. Sin embargo, los avances en cirugía oftalmológica han permitido que los pacientes ya no tengan que esperar para resolver este problema.

Hoy en día, la operación se realiza mediante técnicas mínimamente invasivas, lo que la convierte en un procedimiento muy seguro y eficaz, que no requiere ingreso hospitalario y permite volver rápidamente a la vida normal. “Todo esto nos motiva a los oftalmólogos a recomendar la cirugía de manera más precoz, permitiendo disfrutar de una mejor visión durante más tiempo”, explican desde Miranza Santander. Además, añaden que “operar antes ayuda a evitar complicaciones que pueden derivarse de casos más complejos y avanzados, ya que cuando las cataratas son muy densas hay un mayor impacto sobre las estructuras oculares durante la intervención”.

Evaluación previa a la cirugía

Antes de la intervención, los especialistas realizan una evaluación personalizada basada, principalmente, en dos factores clave. Por un lado, analizan el estilo de vida del paciente con el fin de determinar qué tipo de visión conviene priorizar —lejana, intermedia o cercana— según sus actividades diarias. Por otro, estudian en detalle el estado de salud ocular para detectar posibles patologías asociadas y garantizar el mejor resultado quirúrgico.

El procedimiento consiste en extraer el cristalino opacificado y sustituirlo por una lente intraocular. Miranza cuenta con los últimos modelos de lentes intraoculares Premium, que, a diferencia de las lentes monofocales convencionales, no tienen un único punto de enfoque, sino que ofrecen una visión nítida a múltiples distancias. “Esto nos permite corregir defectos refractivos como miopía, hipermetropía o astigmatismo, reduciendo la dependencia de las gafas tras la intervención”, explican desde el centro.

Miranza Santander ofrece la última tecnología y atención ocular de excelencia para librarse de las gafas

Recuperar autonomía visual y reducir el uso de gafas

Reemplazar el cristalino por una lente intraocular de última generación es también el procedimiento que se utiliza para recuperar la “juventud visual” en pacientes con presbicia o “vista cansada”, una indicación de la cirugía que va al alza. Muchos pacientes destacan como uno de los beneficios más apreciados el poder olvidarse de las gafas tras años de depender de ellas, lo que aumenta significativamente su autonomía y calidad de vida.

Una duda habitual es si las lentes intraoculares “caducan” o “se desgastan”. “Una vez implantadas, no requieren mantenimiento y están diseñadas para durar a largo plazo. En casos excepcionales, pueden opacificarse, pero esto se puede corregir fácilmente en consulta, sin necesidad de una nueva cirugía”, aclaran desde Miranza Santander.

Gracias a estas lentes de última generación, muchos pacientes logran reducir o incluso eliminar la dependencia de gafas para leer, conducir o realizar tareas cotidianas, disfrutando de una visión más completa y cómoda.